23/10/15

Ojos azules

Era rubia, de grandes ojos azules y labios carnosos que prometían tórridas noches. Un cuerpo voluptuoso y sensual enmarcaba su desenvuelto caminar. Vio al chico y se quedó anonadada, como la presa de la cobra cuando es hipnotizada. Él, desde aquélla distancia podía distinguir sin problemas cómo palpitaba la yugular bajo su piel. Se acercó pausado y con suficiencia a su presa. Ella no pudo moverse. La profunda voz preñada de un educado y anacrónico acento la saludó y, cuando sus encías se comenzaron a retraer para dejar paso a sus afilados colmillos, sintió un dolor terrible en el pecho. La estaca de madera sobresaliendo de entre sus entrañas se reflejaba en los ojos de la joven. Su pútrida sangre manchó el anden del metro. La última luz que vería el vampiro serían sus ojos azules.

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