23/9/16

Rabia, vergüenza y asco.

Ayer, mientras tomaba café, vi la noticia de Messi y su padre condenados a veintiún meses de cárcel por fraude fiscal. Me reconforta que la gente que defrauda sea condenada, pero me reconfortaría más que cumpliesen su condena. Me alegré de que Isabel Pantoja o Julián Muñoz por poner un ejemplo de gente conocida, diesen con sus huesos en prisión. Porque todo el que incumple tiene que pagar. Porque si yo incumpliese tendría que pagar. Digo que me alegraría, pero como lo haría que cualquier otro defraudador pagase por sus actos. De hecho sería sumamente feliz si todos los que defraudan fuesen a la cárcel previa devolución del dinero. Sean políticos, actores, economistas, pescaderos o futbolistas. Porque hay que perseguir y castigar el fraude.

A mi modo de ver, por lo tanto, Messi y su padre tienen que recibir un castigo. Para que España deje de ser la risión. Que dejemos de ser la casa de tócame Roque judicialmente hablando. Cosa harto difícil con todos los casos de corrupción que se silencian, ningunean y sobreseen en beneficio siempre de los mismos. No se puede permitir que esta gente siga eludiendo la justicia porque ésta ha de ser igual de estricta para todos. Sin olvidarnos de que además ha de ser proporcional al delito cometido.

Porque, no olvidemos que, cuando se defrauda, se está impidiendo que ese dinero llegue a los servicios que tanto reclamamos los ciudadanos. Servicios que contribuyen a que la nuestra, sea una sociedad de bienestar. Un bienestar que, por causa del fraude, es cada vez menor. Un bienestar que, si seguimos así, será tendente a cero. Todo ese dinero defraudado hace que, por ejemplo, la ley de dependencia, el transporte, las fuerzas y cuerpos de seguridad del estado, la educación o la sanidad pública, reciban menos dinero. Todo porque ese dinero ha sido distraído de las arcas de todos por unos sinvergüenzas.

Pero, mientras los ciudadanos recibimos peores o menores servicios, y se enriquecen al no pagar impuestos, nosotros seguimos pagando los mismos, o más. Por eso se dice que quien defrauda nos roba a todos. Precisamente por eso me encantaría que esta gente cumpliera su condena. Por eso me parece tan criticable quien sale en defensa de Messi como el que fue a gritar guapa a la tonadillera cuando entró en la cárcel. Porque la culpabilidad de Messi ya no se discute al haber sido condenado. Otra cosa es que tenga derecho a recurrir y se llegue a un acuerdo y aquí paz y después gloria. Porque mucho me temo que no va a ir a la cárcel. Como muchos otros que se lo merecen y tampoco van a pisar una celda.

En un país tan polarizado como es España, posicionarte contra determinado condenado (en este caso Messi) por fraude te hace inmediatamente ser anti él y los suyos y, consecuentemente, pro los contrarios. De modo que yo debo ser socialista cuando digo que los casos del partido popular me dan asco. En cambio seré del partido popular si digo que el caso de los eres son asquerosos. Debo ser anti catalán cuando digo el asco que me da el caso Palau. O republicano si hablo del asco del caso de Iñaki Urdangarín y la infanta Crisitina, etc.

Cuando hay un caso de estos la maquinaria de comunicación y propaganda se pone a funcionar para hacernos creer que el verdugo es víctima. Haciendo una labor de desgaste como el que hace el agua en la roca, a la que acaba modelando. Igual hacen estos comunicadores y propagandistas para modelar la opinión pública a su antojo. Gracias a esa maquinaria veremos a los aficionados blaugranas repetir como papagayos las excusas que esa maquinaria quiera hacerles creer. Exactamente igual que vimos, y seguimos viendo, a afines de los populares, socialistas, sindicalistas, católicos y de la monarquía defender y repetir hasta la saciedad los argumentos dictados por sus propagandistas en defensa de sus afines. Porque somos un país de ignorantes polarizados y fanáticos. Lo que nos hace, por lo tanto, fácilmente manejables.

Para muestra un botón: ayer ya podíamos cenar sin que el caso Messi fuese trending topic en ese gran barómetro de la comunicación que es twitter. Todos utilizan su poder para poner el interés particular por encima del interés general. Lo que me da rabia y vergüenza. Pero ese fanatismo. Ese fanatismo manipulado y promocionado que no nos permite ver más allá de nuestras narices me da asco. Que los imputados se defiendan está bien y están en su derecho, faltaría más. Pero es asqueroso que se fomente la polarización del país para que no podamos ser críticos y veamos a los nuestros siempre como los buenos siendo, lógicamente, los rivales siempre los malos. Haciendo que busquemos cualquier pretexto para excusar la actuación inmoral y hasta delictiva de nuestros ídolos. Lo que me da asco.
Mucho asco.

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