Queridos Reyes Magos:
Este año no es que haya sido
bueno, es que no me han dejado portarme mal. Cada vez que he intentado sacar
los pies del tiesto, he recibido una colleja a modo de correctivo que me ha
hecho ver las estrellas. Si se me ha ocurrido alzar la voz, me han mirado de
una manera que decía muy a las claras que me callase que estaba en el foro
equivocado. Y yo, obediente que soy, me he callado ¿Ven como soy bueno? Al
menos, obediente.
Lo de bueno me viene porque, al
estar en paro, no tengo con quien ser travieso, bromista, picajoso o vacilón,
tengan en cuenta que, si lo fuese conmigo mismo, sería considerado un
trastornado de la leche. Además, no voy a ser ninguna de las cosas antedichas
ni con mi mujer ni con mi hijo. Aunque a veces discutamos. Nuestra forma de
actuar ante las crisis es: exponemos nuestros puntos de vista y, sin importar
quién tiene razón, se hace lo que ella diga. Así que, con estos ejemplos, creo
que queda claro que soy obediente y bueno.
Soy un tipo austero que no
requiere de grandes atenciones, ni muchas necesidades, de modo que sólo voy a
pedir dos o tres cosas, amén de las sorpresas que me quieran dar en forma de
libros que saben que me encantan y que todos los años hacen.
La primera de las peticiones está
clara, se trata de unas gafas nuevas. Las que tengo están tan rayadas que no me
permiten mirar ninguna luz. Si alguna vez lo hago, veo un prisma en el que se
fragmentan todos los colores del espectro y me entra un dolor de cabeza
insoportable. Además, tengo un par de grietas en ambas lentes, lo que hace que
vea cuádruple o quíntuple, lo que hace que el pesimismo natural que imperan en
los tiempos que corren en la sociedad que nos ha tocado vivir, en mi caso, se
vea multiplicado. Haciendo que esté cerca de la depresión. Por lo que, para
evitar que mi visión se vea perjudicada y evitar los dolores de cabeza que se
me ponen y porque se hace necesaria una nueva visión de la vida que evite tan
temida enfermedad, les pido unas gafas nuevas que, como ven, me son tan
necesarias.
Al estar en paro, como otras
tantísimas personas en este país, les pido un trabajo que satisfaga mi
necesidad de escribir y que me haga sentir realizado por ser ésta la actividad
que deseo hacer con todas mis fuerzas, pero que sea remunerado, por favor. No
estaría mal que otro sueldo entrase en casa. Saben que estoy casado y tengo un
hijo. Con un solo sueldo en los tiempos que corren no da para mucho, la verdad.
Por último, esta vez, en lugar de
que me traigan, les voy a pedir que vayan haciendo un hatillo con todos los
políticos (puesto que, en lugar de ser lo mejor como antaño son lo peor de esta
sociedad) junto a toda la clase dirigente y los altos cargos (que no son los
más, sino los menos capacitados para la cúspide de la pirámide social que
ocupan) y los envíen a la Antártida o por ahí. Si no pueden hacerlo, pediré un
pasaporte en regla y un juego de maletas para un servidor y su familia con las
que podamos largarnos lo más lejos posible de este país.
Siempre suyo afectísimo
No hay comentarios:
Publicar un comentario